Una camiseta de fútbol bien cuidada puede durar décadas. Mal guardada, pierde su forma, los colores se apagan y el estampado comienza a agrietarse sin que entiendas por qué. Antes incluso de pensar en lavar o planchar, la forma en que guardas tus camisetas influye directamente en su duración.
Lo que no se debe hacer bajo ninguna circunstancia
Tres métodos según el uso
Es el método más práctico para las camisetas que usas con frecuencia. Dóblalas en tres a lo ancho (hombros hacia el centro), luego en dos o tres a lo alto. Guárdalas de pie en el cajón en lugar de apiladas: cada camiseta queda visible y accesible sin tener que deshacer toda la pila. El estampado nunca debe estar en contacto directo con otra superficie.
Para las camisetas a las que les tienes especial cariño, colgarlas en una percha es el método más seguro. Usa una percha ancha con hombros redondeados (no una percha fina de alambre que marque la tela). Cuelga por los hombros, nunca por el cuello. Si las guardas en un armario, evita que estén apretadas unas contra otras: la tela de malla debe poder respirar.
Para un maillot de alto valor sentimental o financiero que no uses, envuélvelo en papel de seda libre de ácido (disponible en papelerías o en línea) antes de guardarlo en una caja cerrada. Evita las bolsas de plástico que atrapan la humedad. Prefiere cajas de cartón sin ácido o fundas de tejido no tejido. Guarda en un lugar protegido de la luz, alejado de cualquier fuente de calor o humedad.
El esquema correcto de doblado
El caso particular de los maillots con estampado
El estampado termoadhesivo (la gran mayoría de los estampados modernos) es sensible a dos cosas: el calor y la presión prolongada. Estos dos enemigos son precisamente los problemas del almacenamiento en pila.
La luz, la humedad y el calor: los tres enemigos silenciosos
La mayoría de los maillots modernos están teñidos con colorantes sintéticos sensibles a los rayos UV. Un armario colocado frente a una ventana, incluso con las persianas cerradas, deja pasar suficiente luz para que los colores se desvanezcan en varios años.
La humedad, por su parte, actúa de forma invisible: debilita las fibras de poliéster, favorece la formación de moho invisible en los pliegues y degrada progresivamente el adhesivo de los estampados. Una pieza seca, ventilada y a temperatura estable (entre 15 y 22°C) es el ambiente ideal para una colección de maillots.
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