Pero el marcador final solo cuenta una parte de la historia. Esta final quedará como una de las más locas jamás disputadas, con una remontada histórica, un MVP nacido en segunda ronda del draft, y un francés de 22 años que creció ante nuestros ojos a pesar de la derrota.
La serie, juego por juego
Lo que hace única esta final: los Spurs lideraron en los cinco partidos, a veces con mucha ventaja, y aun así perdieron la serie 4-1. Una estadística casi irreal al más alto nivel.
En toda la serie, los Spurs ganaron los primeros cinco cuartos acumulados con una ventaja total de 57 puntos, y lideraron hasta por 29 puntos en un solo partido. Aun así, los Knicks ganaron cuatro de esos cinco encuentros. No es suerte repetida cinco veces. Es un equipo construido para resistir la presión.
El Juego 4: la mayor remontada en la historia de las Finales
Si una sola imagen debe quedar de esta serie, es la del Juego 4. Con una desventaja de 27 puntos al descanso y hasta 29 puntos en el tercer cuarto, los Knicks parecían destinados a una derrota que habría igualado la serie 2-2 y cambiado toda la dinámica a favor de San Antonio.
Nada de eso pasó. Nueva York redujo la diferencia punto a punto, cuarto tras cuarto, para imponerse 107-106. La mayor remontada jamás realizada en la historia de las Finales de la NBA.
Éramos el mejor equipo defensivo de los playoffs en momentos decisivos. En los últimos cinco puntos ajustados, siempre encontramos la parada necesaria.
Esta remontada cimentó la leyenda de este equipo incluso antes de que el título fuera oficialmente conseguido. Los Knicks terminaron los playoffs con un récord de 6 victorias en 8 partidos en los que iban perdiendo por dobles dígitos, su mejor proporción en este tipo de situaciones en treinta años de datos play-by-play.
Jalen Brunson, MVP unánime y leyenda en construcción
Jalen Brunson no fue una primera elección del draft. Ni siquiera fue una elección de primera ronda. Seleccionado en la posición 33 en 2018 por los Mavericks de Dallas, se unió a los Knicks cuatro años después con un objetivo simple según su padre Rick, hoy asistente en el cuerpo técnico de Nueva York: ayudar a dirigir un equipo capaz de ganar un título.
Misión cumplida, y de la mejor manera posible. Elegido MVP de las Finales por unanimidad, Brunson se une a un círculo muy reducido de jugadores consagrados tras ser seleccionados en la segunda ronda del draft: Willis Reed, leyenda de los Knicks campeones en 1970 y 1973, Dennis Johnson y Nikola Jokić. Una filiación que cobra todo su sentido para un jugador que acaba de poner fin a la sequía abierta por Reed y Frazier hace 53 años.
El momento más destacado de la noche, sin embargo, no tuvo nada que ver con el baloncesto. Tras el pitido final, Brunson fue a buscar a su padre en un abrazo cargado de emoción, recordando al niño que entrenaba con él en el pasillo del garaje, años antes de convertirse juntos en campeones de la NBA.
Enfrente, Wembanyama crece en la derrota
Para los Spurs, esta primera participación en las Finales de la NBA de su nuevo núcleo terminó en decepción, pero no en fracaso. En el Juego 5, Victor Wembanyama ofreció una actuación de 19 puntos, 14 rebotes y 5 tapones, confirmando el potencial que ya lo convierte en uno de los rostros del baloncesto mundial con solo 22 años.
El entrenador de los Spurs, Mitch Johnson, lo resumió con sobriedad tras el partido: el mejor equipo ganó, San Antonio hizo muchas cosas buenas pero no logró concretar. Para un equipo que venía de un recorrido impresionante en playoffs, habiendo eliminado a los campeones defensores de Oklahoma City en el Juego 7 en su cancha, el futuro sigue siendo muy prometedor.
Nueva York, 53 años de espera y un desfile histórico
El último título de los Knicks fue en 1973, liderado por Willis Reed y Walt Frazier. Entre tanto, la franquicia vivió siete temporadas consecutivas sin playoffs entre 2014 y 2020, y ninguna temporada ganadora entre 2001 y 2010. La sequía más larga en la historia de la franquicia acaba oficialmente de terminar.
Las Finales 2026 atrajeron un promedio de 20,6 millones de espectadores en Estados Unidos, un récord de audiencia desde 1998. El desfile de los campeones se celebró el 18 de junio en el legendario Canyon of Heroes en Manhattan, bajo una marea de aficionados que vinieron a celebrar medio siglo de espera.
Un símbolo adicional de esta victoria: el entrenador Mike Brown formaba parte del cuerpo técnico asistente de los Spurs de Gregg Popovich en 1999, el año en que Nueva York perdió su última final ante San Antonio. Veintisiete años después, él es quien trae el título a Nueva York, frente a esa misma franquicia texana.
La plantilla de los campeones también refleja el rostro cada vez más internacional de la liga, con jugadores que representan a Francia (Mohamed Diawara, Pacôme Dadiet), Alemania (Ariel Hukporti) y Reino Unido (OG Anunoby, nacido en Londres).
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